El inicio
Cali se enfrenta a desafíos cruciales en su administración futura, y uno de los aspectos más apremiantes es la resiliencia climática. En un mundo afectado por el cambio climático, la ciudad debe prepararse para eventos climáticos extremos, como los intensos fenómenos de El Niño y La Niña, que se están volviendo más frecuentes y devastadores. La adaptación de Cali a estas realidades climáticas implica la necesidad de estar preparados para una amplia gama de impactos potenciales.
Durante los eventos de El Niño, la ciudad se enfrenta al riesgo de incendios forestales en sus cerros tutelares, sequías que afectan el suministro de agua y otros desafíos que podrían agravarse. Por otro lado, durante La Niña, el peligro radica en inundaciones en áreas cercanas a los ríos, deslizamientos de tierra, cortes en el suministro de agua debido a la turbiedad, y otros efectos adversos. La resiliencia se convierte así en una prioridad crucial para el distrito de Cali.
Un desafío común al abordar la resiliencia climática es la disponibilidad de financiamiento. A menudo, las inversiones en adaptación se relegan en favor de las medidas de mitigación, en gran parte porque la medición del impacto de la adaptación es más compleja. Por ejemplo, la inversión en la adecuación del jarillón de Cali es fundamental, pero medir su impacto a largo plazo no es sencillo. En contraste, las acciones de mitigación, como la transición de vehículos de combustible a vehículos eléctricos, cuentan con flujos de inversión más significativos, ya que los resultados son más medibles. La reducción de emisiones de gases de efecto invernadero proporciona una métrica cuantitativa del impacto.
Desde una perspectiva de cambio climático y ciudades sostenibles, es esencial para la administración de Cali reconocer la importancia de equilibrar tanto las inversiones en mitigación como en adaptación. Si bien la mitigación es crucial para reducir las emisiones y frenar el cambio climático a largo plazo, la adaptación es igualmente vital para proteger a la ciudad contra los impactos ya presentes y en aumento. Cali debe considerar la inversión en infraestructuras resilientes y estrategias de adaptación que reduzcan su vulnerabilidad a los eventos climáticos extremos.
Asimismo, el fomento de prácticas sostenibles, como la gestión inteligente del agua y el fortalecimiento del MIO y la construcción del tren de cercanías, son esenciales para construir una ciudad más resistente y con una huella ambiental reducida. Asegurarse de que el crecimiento urbano sea planificado y sostenible también es un elemento clave en el camino hacia una Cali más resiliente al clima. La nueva administración de la ciudad debe trabajar en estrecha colaboración con las partes interesadas, incluidos los ciudadanos, para diseñar estrategias efectivas que aborden estos retos y construyan un futuro más seguro y sostenible para Cali. Cali enfrenta desafíos significativos, pero con un enfoque en la resiliencia climática y la sostenibilidad, la ciudad puede tomar medidas efectivas para abordar las amenazas presentes y futuras del cambio climático. La inversión en infraestructuras resilientes y prácticas sostenibles es esencial, y la administración de Cali debe liderar el camino hacia un futuro más seguro y próspero.



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